Planeros
#76
¡Hola! ¿Cómo estás?
Mucha gente tiene la idea de que los planes sociales desincentivan el trabajo. Si te doy plata, ¿para qué vas a esforzarte, planero?
El razonamiento tiene lógica y hasta teoría económica por detrás. Pero, ¿y la evidencia? Te cuento.
Espero que te guste. Gracias por leer.
Las preguntas de hoy
¿Los planes sociales desincentivan el trabajo?
Hoy di la última clase del semestre. Para festejar (y no perder la costumbre), me levanté con ganas de hacerte un quiz.
Sos freelancer. Vendés, yo qué sé, el servicio que a vos más te guste (sin juzgar). Sos tu propio jefe (o jefa). Te levantás a la hora que querés, vas al gym a ser un gym bro, sacás a pasear a tu grifón belga, te tomás un café sin azucar ni soda de cortesía (porque no hay) en el café de especialidad en donde te atiende Teo, un barista con índice de masa corporal de 18.5 al borde de la desnutrición y que usa una remera XXXXXL que le toca el piso. Volvés tipo 11 a casa a agarrar la pala la cantidad de horas que tenés ganas de levantar la pala.
Un día llega papá noel: el gobierno te regala plata, viva, tagui, teca, biyuya, peculio, cash. Tu salario no cambia, tu trabajo no cambia, pero ahora aparte te regalan algo de plata. No una barbaridad, pero algo. Digamos un subsidio mensual por existir, algo así como un ingreso básico universal, una asignación que te dan por vivir. Algo como la famosa Asignación Universal por Hijo.
La pregunta para vos. Trabajás más, menos, ¿o igual? ¿qué dice la teoría?
Pensemos.
El precio que cobras por tu trabajo en principio no cambia. Desde ese lado, no veo por qué trabajarías más o menos, porque cada hora de trabajo te da lo mismo que antes. Peeeero, que te den una asignación por vivir te hace más rico. Ganás más trabajando la misma cantidad (o incluso menos) de tiempo, incluso su tu salario por hora trabajada no cambió un centavo.
Y, dado que sos más rico, la verdad es que te podés dar el lujo de boludear con tu grifón más tiempo, sin dejar de consumir el café ni ninguno de los bienes que te gusta consumir (incluso podés boludear más y encima consumir más).
Lo que dice la teoría más básica: si te regalan plata vas a ser un planero que quiere trabajar menos.
O sea, digamos, la predicción más simple, del modelo más sencillo de todos te dice que que los subsidios tipo Asignación por Hijo desincentivan el trabajo. No es que esté basada en “nada” esa afirmación; todo lo contrario: es muy razonable e incluso en muchos casos los datos le dan la razón. Pero en otros no.
El grafo de arriba sale del paper de hoy, un working paper bien fresquito que sacaron Michael Best, Felipe Lobel y Valdemar Pinho Neto hace unos días. Cada puntito es un país (a veces un país aparece más de una vez, porque la medición se hizo más de una vez). El eje X es PBI per cápita (a la derecha países ricos, a la izquierda pobres). El eje Y (me dejen simplificar) te dice cómo cambia tu disponibilidad a trabajar cuando el Estado te hace una transferencia de plata gratis.
Mayor a cero, significa que, cuando te regalan plata, trabajás aún más que antes. Menor a cero, significa que, cuando te regalan plata, trabajás menos que antes. ¿Qué te dice esto? en Estados Unidos, por ejemplo, si el Estado te regala plata terminás laburando menos que antes (planero vago, tal como predice la teoría más básica). En otros países, por ejemplo Uganda, si el Estado te regala plata no solo no te desincentiva a trabajar, sino que terminás levantando la pala aún más que antes.
¿Qué le pasa a Uganda? ¿no era que la teoría decía otra cosa? La más básica sí, pero podemos complejizarla un poco.
Imaginate que no estamos hablando de vos, dueño del grifón y catador de pourovers de especialidad, sino de Hector, un tipo que no llega a fin de mes. Labura, hace lo que puede. Trabaja por su cuenta: hace changas, rebusques, trabajitos acá y allá. Pero no le alcanza ni para pagar las 4 comidas ni para pagarse la aspirina que necesita cuando le duele la cabeza. Hector no es particularmente productivo, por lo que cada hora de trabajo le paga poquísimo. No tiene un grifón para pasear, pero, igual que cualquier humano, valora el descanso, el ocio, el no trabajar.
A Hector un día también le llegó papá noel: el gobierno le da a su familia el famoso subsidio mensual por existir, el ingreso básico universal, la asignación por vivir.
Hector trabaja más, menos, ¿igual?
Pensemos. La lógica tuya, la de arriba, también le aplica, aunque sea parcialmente a Hector. La asignación por vivir le hace ganar más plata (o sea, ser más rico), aún si decidiera trabajar un poco menos (o lo mismo que antes). Y, dejame parafrasear una frase de mi mismo de un par de párrafos arriba: si Hector gana más plata, la verdad que se puede dar el lujo de pasar más tiempo libre sin dejar de consumir nada de lo que consumía antes, porque es más rico que antes. Es más: ahora puede descansar más tiempo y encima consumir más bienes. Hasta acá, siguiendo esta lógica, Hector va a querer trabajar menos (como vos, que sos un planero).
Pero potencialmente hay una gran diferencia entre vos y Hector. A vos el subsidio del gobierno difícilmente te cambie la vida. A Hector tal vez sí y de formas muy concretas. Ahora, por ejemplo, Hector tiene plata para comer las cuatro comidas y para pagar la aspirina que necesita cuando le duele la cabeza. Vos no ibas a ahorrar en aspirinas, Hector antes sí, pero ahora no. O sea que seguramente la productividad de Hector, ahora que puede tomarse la aspirina cuando le duele la cabeza y comer lo que necesita para vivir, termine siendo mayor: falta menos, trabaja más enfocado. Y si trabaja mejor, falta menos y labura con más foco, probablemente Hector ahora pueda empezar a cobrar un salario un poco más alto que antes. Ahí hay una diferencia fundamental: que a vos te llegue plata del cielo no te cambia lo que podés cobrar por tu hora de trabajo, pero a Hector sí. Antes cobraba 10 por ahora, pero ahora resulta que puede cobrar 12.
¿Y qué pasa con la disposición a trabajar de Hector ahora que cada hora de trabajo le representa más plata que antes? Y bueno, si le pagan más cada hora de trabajo, en una de esas hasta termine queriendo trabajar no menos, sino más horas que antes. Si esto es cierto, deberíamos ver que las asignaciones universales (por ejemplo, la AUH), al menos en cierta gente, terminan incentivando el trabajo (como en Uganda).
En teoría.
Michael y sus amigos, los autores del gran paper del envío de esta semana, le ponen algo de evidencia a esta idea.
Contexto: Brasil, Bolsa Familia, uno de los programas de subsidios monetarios para reducir la pobreza más grandes del mundo. Funciona parecido a muchos otros programas de transferencias condicionadas (se llaman así porque te dan la plata a cambio de, por ejemplo, que tu hijo vaya a la escuela o se vacune), tipo la Asignación Universal por Hijo. La pregunta que queremos responder: ¿Bolsa Familia genera planeros que no quieren trabajar?
¿Que nos gustaría hacer para responderla? Aleatorizar personas (o, digamos, ciudades), a algunos les damos plata, a otros no y un tiempo después vemos si los que recibieron plata trabajan más, menos o lo mismo que el resto. Hacer eso está difícil. Michael y amigos usan una estrategia empírica que ya es un clásico en este espacio. Mirá.
Resulta que en 2012 Dilma se mandó una expansión masiva de Bolsa Familia (programa que ya existía desde hace varios años). La idea era erradicar la indigencia, para lo cual rediseñó el programa de tal forma que todos los que estaban por debajo de cierta línea de ingresos empezarían a recibir un adicional hasta llevarlos a la línea y sacarlos de la indigencia. Más concretamente, la reforma dividió a los potenciales beneficiarios en tres grupos: (1) los que estaban bajo la línea de extrema pobreza recibían los beneficios de siempre más un complemento para alcanzar esa línea; (2) los que estaban entre la línea de extrema pobreza y la de pobreza recibían solo los beneficios de siempre sin complemento; y (3) los que superaban la línea de pobreza quedaban fuera del programa.
La línea de pobreza extrema (o indigencia) eran 70 reales por mes por persona. Simplificando un poco, si tu hogar tenía, digamos, cuatro personas necesitabas 280 para no ser pobre extremo.
Familia A, 4 personas: 2011, pre-reforma, ganaban 180 reales del laburo. Y aparte cobraban unos 60 de asignación: total 240 reales, era una familia pobre extrema. 2012, post-reforma, le sumaron 40 reales de asignación para que llegue a 280 y salga de la pobreza extrema. Serían el “grupo (1)” de arriba.
Familia B, 4 personas: 2011, pre-reforma, ganaban 220.01 reales del laburo. Y aparte cobraban unos 60 de asignación: total 280.01 reales, era una familia pobre pero no pobre extrema. 2012, post-reforma, no le sumaron nada porque no era pobre extrema. Serían el “grupo (2)” de arriba.
A la familia A en 2012 le metieron un aumento repentino de 40 reales, un 17% de aumento de un día para el otro. A la familia B no le cambiaron nada.
Mirá el grafo de arriba un minuto. Seguime (simplificando un poco para facilitar la cosa): el eje Y te dice la DIFERENCIA entre la probabilidad de que alguien de la familia A tenga un empleo formal versus que alguien de la familia B tenga un empleo formal, para cada año del eje X. Cuando es 0, significa que las probabilidades son parecidas. Fijate como, hasta el año de la reforma (2012), las tendencias son idénticas: la diferencia entre la probabilidad de que alguien de A o de B tenga un empleo formal se mantiene estable en el tiempo. En 2012 pasa algo: de un día para otro, los de la familia A empiezan a entrar mucho más al mercado laboral que los de la familia B. ¿Qué diferencia hay entre A y B? Que, pasando 2012, a la familia A le vino un shock de ingresos (el adicional de Bolsa Familia) y a la familia B no.
¿Te suena esta estrategia empírica? Claro, porque la usamos 150 millones de veces en este espacio. El buen difference-in-differences (por ejemplo acá o acá).
Los que recibieron el extra de subsidio, aumentaron su propensión a trabajar MUCHO MÁS que los que no lo recibieron. Para ser transparentes, el efecto no es tanto en el margen intensivo (la gente que ya trabajaba, ahora trabaja más), sino en el extensivo: gente que antes no trabajaba, empieza a trabajar.
En mi descripción del problema te puse un ejemplo medio boludo: el pobre que ahora recibe más plata, puede pagarse la aspirina y por lo tanto ser más productivo. ¿Vos sabés que resulta que tan boludo no era el ejemplo?.
El grafo de arriba se lee igual que el anterior, con la diferencia que el eje Y ahora mide gastos en medicamentos. Fijate como la diferencia entre gastos de medicamos de la familia tipo A y B venía estable, siempre cerca del 0. Un poco después de 2012 la cosa empieza a cambiar: la familia tipo A empieza a aumentar su consumo de medicamentos a una velocidad mucho mayor que los de B. ¿Qué paso exactamente en 2012 para que cambie la tendencia? Exacto, el adicional de Bolsa Familia.
De yapa: no solamente comprás más medicamentos, sino que, bueno, te enfermás menos y por lo tanto te morís menos. La figura de abajo se lee igual que las de arriba pero el eje Y mide diferencias en la probabilidad de que se muera alguien de la familia A versus la B. ¿Ves cómo venían parecido hasta 2012 y después la tasa de muerte de A empieza a caer mucho más rápido que la de B? ¿Y qué pasó en 2012? Ok, me callo.
Todo muy lindo. Pero la historia teórica era que te daban más plata de subsidio, eso te hacía más productivo, podías cobrar más y por lo tanto era más probable que quisieras salir a trabajar. Te mostré todo hasta ahora menos lo principal: ¿qué pasó con el salario laboral de esta gente? 5% más. La familia A empezó a cobrar 5% más por cada hora trabajada.
¿Mucho, poco? Lo suficiente para incentivarte a salir a levantar la pala. Acá termino, podés salir tranquilo a pasear al grifón.
¿Ya compraste #EstoTambiénEsEconomía, segunda edición? Ah, ¿no sabías? Se agotó la primera y te la perdiste por gil. Que no te vuelva a pasar, mirá por acá (o en tu librería amiga).
Mientras tanto te dejo otras cosas que podés hacer para bancar este proyecto popular sin gastar ni un peso moneda de curso legal argentina.
Apretá el botoncito que dice “me gusta”.
Compartí este post por Twitter, Instagram, Facebook. Mandalo por Whatsapp, TikTok, corré la voz.
Ah y dejame tu mail si aún no lo hiciste y querés recibir grandes envíos como este una vez cada algunas semanas:
Te puede interesar
El paper de hoy lo encontrás acá.
En Argentina muy crack estudiando AUH, sus efectos y todo lo demás. Para no etiquetar a ninguno particular y que se enoje el resto, te dejo el link que los reúne a casi todos/as (es el CEDLAS, por si no adivinaste).
Nada que ver, pero…
Acá dicen que la diversidad cultural fomenta la innovación. Me gusta, tal vez se venga pronto en este espacio.
Buenísimo este nuevo working paper, de un grupo estelar de investigadores colombianos (creo que todos ellos) cuantificando el premium económico de tener un acento high-class. Me jode porque mi acento es muy porteño del humildísimo barrio obrero de Villa Crespo. Pero bueno, es lo que hay.






Hola Nico. Te dejo una inquietud. Para mí, el que más sabe sobre Renta Básica o Ingreso ciudadano en el país es Rubén Lo Vuolo y otros (la gente del CIEPP). Te recomiendo para aclarar cuestiones conceptuales que no aparecen en tu NW de hoy, por ejemplo "Contra la exclusión: la propuesta del Ingreso ciudadano" de Lo Vuolo et al. Cre que era de Editorial Siglo XXI. Por supuesto que todos sus libros posteriores también, pero ese fué como el Big Bang en la materia. Un abrazo.