Gobierno de científicos
#77
¡Hola! ¿Cómo estás?
La gente cada vez confía menos en los científicos. Bah, en los “expertos” en general. Y medio que los políticos también. Y puede ser un problema, ¿eh? Digo, si pensamos que lo que dicen los expertos tiene algún valor como para que las políticas estén basadas en la evidencia que traen.
Hay quien dice que el desprestigio de “los expertos” tiene cierto origen ideológico. No es que el político no confíe en los expertos. Confía. Siempre que el experto comparta su ideología.
Hoy escribí sobre todo eso.
Espero que te guste. Gracias por leer.
Las preguntas de hoy
¿Los políticos escuchan más a los expertos cuando están alineados ideológicamente?
No dan bola. Mirá que en todos los papers le ponemos el clásico “the policy implications of these results are substantial”, para que quede bien claro que lo que estamos escribiendo no es para que lo lean 200 personas, sino para informar al policy maker sobre la relevancia SUSTANCIAL del caso. Y decí que lo que investigamos los que nos dedicamos a temas sociales, en general, no es TAAAAN de vida o muerte. Pero bueno, a uno le gustaría que, no sé, los políticos más o menos hagan caso a los científicos (no estoy hablando de Batman) cuando recomiendan, digamos, que la vacuna contra el sarampión sea obligatoria.
Evidentemente el prestigio de y la confianza en la ciencia no está pasando por su mejor momento. El otro día miraba unos datos para USA. De 13% de gente que no confiaba en la ciencia en 2019, en 2024 se fue a 23%. Un cuarto de la gente que no le tiene confianza. Y por qué el político le va a dar bola a algo que evidentemente ya no tiene tanta autoridad, ¿no?
Hay mucho para decir sobre las causas de esto (pronto hasta yo tendré algo escrito, atentas esas 200 personas). Seguramente una parte sea responsabilidad de ‘los políticos’, claro, porque la ciencia se volvió un clivaje cultural a explotar para polarizar políticamente y ellos lo aprovechan.
Y seguramente los propios científicos tengan su responsabilidad. Hace unos años habíamos pensado un experimento con Joaco Navajas y Luiz Felipe Fontes para entender cómo afecta la politización de los científicos la confianza en la ciencia. Al final desistimos porque a los pocos meses ya habían salido un par de papers que daban una respuesta (y ser el 2do nunca suma mucho para publicar). En uno, mostraban que cuando una revista científica prestigiosa hacía un endorsment político (¿viste cuando Nature te dice que votes a Biden, por ejemplo?), un montón de gente empieza a creer menos en la ciencia en general. En otro mostraban que las opiniones twitteas de científicos tenían un efecto parecido. Lo cual tiene sentido, ¿no? En un mundo del tipo “nosotros versus ellos”, si la ciencia es ellos, entonces no puede ser nosotros.
Y claro, si “la ciencia” se politiza, entonces tiene mucho sentido que los políticos la usen en su narrativa. Si sos político y te interesa decir que los científicos (y “los expertos” en general) son parte de una elite que se beneficia a costa del pueblo para perseguir su agenda política te armás una narrativa acorde y salís a hacer campaña con eso. Pero hay un punto interesante y más profundo en todo esto. Una cosa es explotar la narrativa conspiranoide pero otra muy distinta es consumir de la que vendés. Una cosa es que tu campaña como político sea anti-vacunas e incluso que, cuando llegues al poder, tus políticas sean anti-vacunas (para que tu narrativa sea creíble), pero otra cosa es que no vacunes a tus hijos.
Que los científicos y los expertos pierdan confianza pública es problemático. Que los políticos exploten ese descrédito y la usen para polarizar, es muy malo. Que los políticos se terminen creyendo lo que venden y empiecen a descontar el valor real de la evidencia para diseñar políticas aún cuando nadie los ve (y cuando, por lo tanto, no hay ningún rédito político para sacar), es aún peor.
El paper de hoy es sobre esto. En realidad sobre algo más sutil.
No es sobre el descrédito de los políticos a las recomendaciones de los expertos en general, sino sobre el descrédito de los políticos a las recomendaciones de expertos POR ESTAR ideológicamente desalineados. El paper se acaba de publicar y está coautoreado por un grupo de gente muy crack, entre quienes está el amigo Jorge Hombrados (un tipo que aprovecha el tiempo que tiene libre no publicando papers en revistas top para ser un fiel lector del newsletter).
La pregunta de la semana: ¿que un político decida implementar una política basada en evidencia depende sistemáticamente de la congruencia política con la organización que emite la recomendación? Ejemplo. Sale un informe mostrando que cuando el tipito del semáforo es de color verde en vez de color blanco la gente le da más bola porque lo ve más. El intendente de Burruyacu es peronista (asumo, porque es en Tucumán). Escenario A: le llega el informe firmado por la Fundación Eva Perón Te Amo (FEPTA). Escenario B: le llega el mismo informe firmado por la Fundación Perón Te Odio (FPTO). Tiene que comprar semáforos nuevos: ¿la probabilidad de que compre con tipito verde (versus blanco) depende del escenario?
Ya sabés por qué responder esto es difícil, ¿no? Bien. Por varios motivos, en realidad. El primero, el de siempre: cómo encontrar una respuesta causal. En un mundo ideal, haríamos un experimento en donde agarramos a un montón de intendentes de diferentes ciudades del país, a todos le damos la misma pieza de información basada en evidencia, pero en algunos casos la firma la pone una organización/think-tank ideológicamente alineada y en otra la firma la pone una organización/think-tank ideológicamente contraria. Y después vemos si los intendentes que recibieron la información de organizaciones alineadas son más propensos a implementar la política que el resto.
Qué fácil contarlo, ¿no? Hacerlo es un poco más jodido. Jorge y compañía hicieron un experimento haciendo exactamente lo que describí arriba, para lo cual contactaron a 5678 alcaldes de España. 70% de los municipios de todo el país. Por email y por teléfono. O sea que OK, el tema de la causalidad está resuelto. Pero hay otro problema nada trivial: definir lo que es una buena pieza de información basada en evidencia. No es tan fácil, eh. Necesitás una política que (a) (obvio) tenga evidencia de que funciona y que no sea conocida por todos, (b) sea relativamente fácil y poco costoso de implementar para un alcalde (o sea, que haya un accionable natural), (c) sea relativamente fácil para los investigadores de medir ex-post y (d) fundamental, que no tenga una carga ideológica demasiado grande.
Ejemplos que no caminarían: comunicarle a un alcalde que la emisión genera inflación (¿qué hace un alcalde con esa información?), o mandarle un email diciéndole que construir rutas mejora la competitividad (dale, banca que le pido 250 millones de dólares al banco), o que el aborto reduce la mortalidad materna (dale, ahí le explico a mi constituency católico conservador; y eso asumiendo que el alcalde pudiera hacer algo al respecto). Acá va lo que es, para mí, lo mejor del paper (y eso que el paper es una maravilla desde la página 0): la elección de la información basada en evidencia que le comunicaron a los alcaldes.
Tunear la página de tu municipio en Wikipedia te aumenta la tasa de pernocte turístico en un 9%. ¿Qué significa tunear? Poner fotos sobre fiestas locales, referencias a landmarks turísticos, agregar fotos nuevas del municipio, traducir la página a varios idiomas. ¿No lo sabías? Yo sí, porque soy un boludo que se pone a leer papers el sábado a la tarde y una vez caí con Wikipedia Matters, un experimento de hace varios años en donde les tunearon las páginas de Wikipedia a algunos municipios y a otros no y después miraron el efecto en reservas hoteleras.
Ese dato basado en evidencia es una genialidad. Primero porque te puede servir para levantar. Segundo porque cumple con todas las características para armar el experimento. Es un dato que tiene un accionable clarísimo y cuyo costo es básicamente cero: TUNEAR UN POCO LA PÁGINA DE WIKIPEDIA. No está cargado ideológicamente (a quién le importa, ¿no?), es neutro e inequívocamente positivo para el municipio. Es fácil de hacer, pero también fácil de medir para el investigador: mirás cada tanto el historial y te fijás si implementaron los cambios que sugeriste. Y listo.
Más concretamente, dividieron a los cinco mil y pico alcaldes en seis grupos: cinco grupos de tratamiento y un grupo de control. Todos los grupos de tratamiento recibieron el mismo email con el mismo resumen de evidencia, las mismas tres recomendaciones (fotos, fiestas, landmarks + traducción), y el mismo link a las instrucciones paso a paso para editar Wikipedia. La diferencia está en dos cositas muy sutiles. Quién firma: o sea, el logo de la institución que manda el mail, que señala su potencial sesgo ideológico. Y qué tipo de institución: un artículo de un diario, o un brief de un think tank que, se supone, se dedica a investigar cómo mejorar políticas públicas. Cinco grupos, prestá atención
Grupo think tank alineado: el loguito del mail era de un think tank ideológicamente alineado al partido del alcalde. Y te metían un link al policy brief escrito y firmado por tal think tank.
Grupo think tank NO alineado: el loguito del mail era de un think tank ideológicamente NO alineado al partido del alcalde. Y te metían un link al policy brief escrito y firmado por tal think tank.
Grupo think tank NEUTRO: el loguito del mail era de un think tank/universidad no alineado con nadie. Y te metían un link al policy brief escrito y firmado por gente tal think tank/universidad.
Grupo Diario alineado: el loguito del mail era de un diario ideológicamente alineado al partido del alcalde. Y te metían un link a una nota del tema publicada en tal diario.
Grupo Diario NO alineado: el loguito del mail era de un diario ideológicamente NO alineado al partido del alcalde. Y te metían un link a una nota del tema publicada en tal diario.
¿Qué significa alineado/no alineado?
Para think tanks usaron dos organizaciones conocidas en España. Por un lado, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), un think tank conservador/más a la derecha, vinculado al Partido Popular. Por otro lado la Fundación Alternativas, un think tank más de izquierda, vinculada al Partido Socialista (PSOE). Para diarios usaron El Mundo (más de derecha) y ElDiario.es (más de izquierda).
El grupo de control son alcaldes que no recibieron NINGUNA información.
Y para qué quieren tantos grupos de tratamiento diferente, te preguntarás. Porque entonces pueden responder varias preguntas:
¿Cómo reaccionan los alcaldes a evidencia cuándo viene de una fuente alineada ideológicamente versus de una desalineada? Para esto basta comparar alcaldes que recibieron información de fuentes alineadas versus no alineadas (ya sea de diario o de think tank) .
¿Cómo reaccionan los alcaldes a evidencia cuándo viene de una fuente técnica/académica versus de una fuente periodística/divulgativa? Para esta basta comparar alcaldes que recibieron información de fuentes “expertas” (think tanks) versus fuentes “no expertas” (diarios).
Me callo y vamos a los resultados. Te lo resumo en un grafo.
Mirá arriba.
Eje X. Concentrate en las barritas azuladas (por si no distinguís colores, son las primeras de cada categoría). Tenés cinco categorías, correspondientes a (¿qué va a ser?) cada uno de los cinco grupos de tratamiento. De izquierda a derecha: think tank ideológicamente desalineado con el alcalde, Diario ideológicamente desalineado con el alcalde, think tank ideológicamente neutro, Diario ideológicamente alineado con el alcalde y, finalmente, think tank ideológicamente alineado con el alcalde.
Eje Y: diferencia en la probabilidad de que haya cambiado la página de Wikipedia exactamente en cuanto a alguna de las recomendaciones de los mails (fotos, fiestas, landmarks + traducción), EN RELACIÓN al grupo de control, que no recibió información, en los siete meses siguientes a haber recibido la información. O sea: si ves, por ejemplo un 0.02 positivo, significa que la probabilidad de que un alcalde del grupo correspondiente haya editado Wikipedia (siguiendo las recomendaciones) es 2 puntos porcentuales superior a la de un alcalde promedio del grupo control, que no recibió información.
¿Qué nos dice este grafo? Lo principal: los alcaldes que recibieron información útil y accionable con costo 0 de instituciones (ya sea think tanks o diarios) DESALINEADOS ideológicamente (los dos de la izquierda), no hicieron nada de nada. O sea, se comportaron igual que los alcaldes que no recibieron información, los del grupo control. Los alcaldes que recibieron información útil y accionable con costo 0 de instituciones (ya sea Think Tanks o diarios) ALINEADOS ideológicamente (los dos de la derecha), siguieron las recomendaciones con mucha mayor probabilidad que los del grupo de alcaldes que no recibieron información.
¿Te parece poco 2 puntos porcentuales? Pensá que el tratamiento es recibir un mail. La tasa de apertura según ellos mismos es de menos de 40% y la tasa de click en la información no llega al 7%. Y AÚN ASÍ, lograron cambiar algunos comportamientos. Pero dejame ponerte la magnitud del impacto en contexto: la probabilidad de que un alcalde del grupo control haya hecho una edición relevante de su página de Wikipedia en el período en cuestión fue de 2.55%. Menos de 3 de cada 100 alcaldes. Entre los que recibieron la info de instituciones alineadas 4.4%, como un 70% más.
Volvé a mirar el grafo de arriba. Compará los dos grupos de la derecha entre sí. Prácticamente iguales: cuando la información es alineada ideológicamente, los alcaldes escuchan independientemente de que la (ojo la expresión que te tiro) validez epistémica de la fuente en cuestión. Lo mismo si mirás las dos de la izquierda: si viene de una fuente desalineada, da igual si es un Think Tank, un diario o lo que sea, el alcalde no le da bola. La rigurosidad de la fuente es irrelevante, lo único que importa es el alineamiento ideológico.
Vuelvo al comienzo. ¿Tal vez es mejor que los científicos no revelen tanto su ideología? Digo, para que cuando el digan “hacer X genera Y”, el interlocutor con poder de verdad para hacer cosas escuche “hacer X genera Y” en vez de “miralo al zurdito todo ensobrado como te quiere vender que X genera Y”.
Aunque, o sea digamos, me hago el inocente y la verdad es que si lees mi Twitter está claro lo que opino (a favor de lo bueno, en contra Platense). ¿Que qué? ¿Que decís? ¿que qué me hago el científico si lo que hago es escribir papers de economía política? Ok, puede ser pero… ¿que qué? ¿que aparte, en todo caso, para mí opinar de economía sería el equivalente a que un biólogo marino sobre la bioluminiscencia de ciertos cefalópodos y que por lo tanto no tengo que martirizarme tanto, que al final tuitear de economía y política es parte de mi divulgar lo que hago y que entonces todo bien?
Ok, ok, me convenciste. Sigo tuiteando boludeces tranquilo.
¿Ya compraste #EstoTambiénEsEconomía, segunda edición? Ah, ¿no sabías? Se agotó la primera y te la perdiste por gil. Que no te vuelva a pasar, mirá por acá (o en tu librería amiga).
Mientras tanto te dejo otras cosas que podés hacer para bancar este proyecto popular sin gastar ni un peso moneda de curso legal argentina.
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Nada que ver, pero…
Acá estudian 180 años de historia americana y te dicen que las tarifas tienen efectos persistentes negativos (oh sorpresa) en actividad y exportaciones.



