Suma cero
#75
¡Hola! ¿Cómo estás?
Hay gente que piensa que para que uno gane el otro tiene que perder. En algunos contextos esto es cierto (por ejemplo, fútbol, Platense pierde).
En otros no tanto: que vos aumentes tu ingreso no implica que el mío caiga, que un tratado comercial beneficie a A no implica que perjudique a B: lo más probable es que todos ganemos (salvo Platense, que pierde).
De esta gente decimos que tienen pensamiento de suma cero. Y pensar así tiene consecuencias.
¿Qué mundo quieren los zero sum thinkers? ¿A quién votan? ¿Qué políticas apoyan? ¿Y por qué tienen esa cosmovisión?
Espero que te guste. Gracias por leer.
Las preguntas de hoy
¿Qué mundo quieren los que piensan en suma cero?
¿Por qué algunos piensan en clave de suma cero y otros no?
¿Escuchaste hablar de Scalabrini Ortiz? ¿De Arturo Jauretche? ¿De Forja? ¿No? Bien por vos. Pero, aunque no hayas escuchado hablar de ellos, seguramente escuchaste algún razonamiento económico que, te aseguro, tiene alguna raíz en el pensamiento de Scalabrini Ortiz, de Arturo Jauretche o similares.
¿Que quién es Scalabrini Ortiz? El de la calle (que históricamente se llamaba Canning y, en mis libros, así se sigue llamando). También es el autor de esa frase que suele citar alguna parte del peronismo, que dice algo así que si te hablan de economía y no entendés es porque te están caminando. Exhibit A (que una vez me crucé caminando por Londres):
¿Te parece ridícula la frase? Te parece bien.
Scalabrini Ortiz y Jauretche eran amigotes, fundadores de Forja (un grupo de intelectuales de época en los 30’s, bastante influyente, que pensaban que el problema argentino, palabras más/menos, era que era todavía “una colonia” y que terminaron convergiendo en el peronismo). Jauretche es el famoso escritor del “Manual de zonceras argentinas” que, como su nombre lo anticipa, está lleno de zonceras (aunque no en el sentido que Jauretche quiere venderlas).
El libro es algo así como un catálogo de lo que el autor llama “zonceras”, pavadas que los argentinos se creen, no porque sean tontos, sino porque “se las hicieron creer”. A través de la escuela, la prensa, la cultura. Un libro que intenta desmentir el sentido común argentino - equivocado, según él - de la época. Un sentido común que a mí me parece bastante razonable. Sus desmentidas, en cambio, me parecen un compendio de lugares comunes que, como yo lo veo, terminaron influenciando muchísimo la forma de pensar del argentino mediano. Por supuesto que no me estoy refiriendo a él ni a ese libro en especial, pero sí a una forma de pensar que está muy bien representada ahí.
Ejemplifico.
…Él nos advirtió que el liberalismo de Adam Smith al propender la división internacional del trabajo y el libre cambio, lo que quería era aprovechar las momentáneas condiciones de superioridad que Inglaterra había logrado (...) Y de él aprendimos que Adam Smith, el maestro del liberalismo, era un conquistador más peligroso que Napoleón…
Frase de las zonceras, pronunciada en un diálogo imaginario por Ludwig Erhard, ministro alemán, en conversación con Álvaro Alsogaray, económicamente liberal ministro argentino de entonces. En su recurso retórico, Jauretche describe a Erhard, visitando imaginariamente a Argentina y brindando un consejo desinteresado en el que, como la frase lo indica, Inglaterra no debería generarle ninguna confianza a Argentina porque el liberalismo que pregona (sostenido intelectualmente por Adam Smith), es en realidad una forma más novedosa de colonialismo, según la cual si ellos ganan es porque nosotros perdemos.
¿Suena conocido? Hace poco Argentina firmó un acuerdo comercial bilateral con Estados Unidos. El argumento (en contra) que muchos esgrimían no estaba necesariamente basado en el contenido del acuerdo en sí, sino en el hecho de que los americanos festejaban. Que los americanos festejen significa que es bueno para ellos, y que sea bueno para ellos es indicador de que tiene que ser malo para nosotros. La misma lógica de la zoncera, casi 60 años después. ¿Ves el patrón? Tiene un nombre ese patrón, esa forma de ver al mundo que te lo voy a decir en inglés porque soy un colonialista como Adam Smith y los piratas ingleses: Zero Sum thinking.
Hace poco salió publicado el paper del que te hablo hoy, que se llama Zero-Sum thinking and the roots of US political differences, y alguna persona brillante twitteó el abstract, quoteado con un “para mí que esto explica muchísimo de la forma de pensar de un montón de argentinos”. Esa persona brillante tiene razón (fui yo, por si te preguntabas) así que aprovecho este espacio para desarrollar la idea.
Nathan Nunn (de quien ya escribimos en este espacio, nuestra oda al tubérculo papa), Sandra Sequeira, Sahil Chinoy y Stefanie Stantcheva escribieron un paper que es sobre Estados Unidos pero que a muchos latinoamericanos les va a sonar muy familiar. Tanto así, que la idea del paper sale de una observación antropológica de George Foster, que no es sobre Estados Unidos, sino sobre México rural: mucha gente tiene una visión del mundo (no de un tema particular, del mundo) que es fundamentalmente de suma cero. Una visión del mundo que implica que si alguien gana es porque hay otro que pierde en una cuantía similar. Lo que está implícito es que la producción de las sociedades es limitada; si la torta está fija, para que uno gane hay que sacarle al otro. Los intercambios distribuyen las porciones entre los que hay, pero nunca generan una torta más grande.
Ojo que esta visión no está siempre equivocada, eh. Hay intercambios que, efectivamente son de suma cero. Y hay contextos en donde un determinado intercambio es más o menos “de suma cero”. Si nos caemos en una isla desierta y la oferta de cocos está fija, entonces el coco que me como yo es uno menos que te comés vos. Lo mismo en un contexto de escasez, como una guerra. Palabra clave: oferta fija. Nathan y amigos (que creen fuertemente en la persistencia cultural de los rasgos psicológicos), dicen que en contextos de escasez los seres humanos desarrollamos este tipo de forma de ver al mundo y que la transmisión intergeneracional termina haciendo lo suyo para que este rasgo persista aún en situaciones en donde ya no existe tal escasez.
Pero no me dejes adelantarme.
Antes de discutir de dónde viene ese tipo de cosmovisión, la pregunta relevante es a quién le importa. Quiero decir, ¿qué implica concretamente que tenga una forma de ver el mundo como zero-sum: cambian mis preferencias políticas, mis preferencias DE política? ¿Cambio algo relevante en lo que voto o en lo que apoyo o dejo de apoyar? Bancá.
Lo que empieza ahora sale todo de una mega-encuesta que hicieron Nathan y amigos y que es representativa de USA. Pero antes de arrancar, sin mentir, ¿qué tan de acuerdo estás con las siguientes afirmaciones (del 1 al 5)?
étnico: “Si un grupo étnico se enriquece, esto ocurre a expensas de otros grupos.”
nacional: “Si los no ciudadanos (de tu país) mejoran económicamente, esto ocurre a expensas de los ciudadanos (de tu país).”
sobre el comercio: “En el comercio, si un país gana más dinero, entonces otro país gana menos dinero.”
sobre la riqueza: “Si un grupo de ingresos se vuelve más rico, esto ocurre a expensas de otros grupos.”
Si estás de acuerdo con algunas de estas, te vamos a clasificar como un zero sum thinker en la dimensión que corresponda. ¿Pero sabés qué es lo interesante? Que ni siquiera importa a qué dimensión nos estemos refiriendo, porque todas se mueven parecido. Lo que ves arriba es el primer resultado interesante del paper.
En cada una de las dimensiones te muestra la distribución de gente que está menos (1) a más de acuerdo (5) con la afirmación zero-sum. Con alguna que otra diferencia, las distribuciones son bastante parecidas, hay un rasgo común que hace que los zero-sum thinkers sean zero-sum thinkers por naturaleza e independientemente del tema en cuestión. De nuevo: es una cosmovisión, una forma de ver el mundo, antes que una opinión sobre una política particular.
Lo cual me recuerda que te debo una respuesta. ¿A quién le importa la cosmovisión que tiene la gente? Por ejemplo, ¿ser más zero sum thinker correlaciona con ser más republicano? con ser más demócrata?
Segundo resultado. Más o menos.
Arriba está la distribución de zero sum thinkers, según un índice que agrega las cuatro dimensiones de antes - étnica, nacional, de comercio y de riqueza - (a la derecha los más y a la izquierda los menos), dividido por partido al que suelen votar (azules son demócratas, rojos son republicanos). Hay alguna diferencia, sí. Los demócratas suelen tener una cosmovisión algo más (no dramáticamente) zero-sum. Pero más interesante aún: el zero sum thinking está por todos lados; tanto entre demócratas como entre republicanos, vas a encontrar a un montón de este tipo de gente.
Lo cual me recuerda que todavía no te terminé de responder la pregunta de a quién le importa. Digo, si los zero sum thinkers están por todos lados, qué implica tener esa cosmovisión, por ejemplo, en cuanto a tus preferencias por políticas de diferente tipo?
Resulta que tener una cosmovisión tipo zero sum correlaciona bastante fuerte con preferencias por políticas que buscan compensar a los que pierden. Por ejemplo: políticas redistributivas de gobierno (y acá me reconozco un poquito suma cero, no te voy a mentir), políticas reparadoras de identidades minoritarias. Tiene sentido, ¿no? Si en tu mundo la única forma de que alguien gane es que otro pierda, entonces la forma de sacar a alguien de la pobreza no es agrandando la torta, sino redistribuyendo las porciones.
Pero adiviná qué más correlaciona con la cosmovisión zero sum. Que no te guste la migración. Claro: el migrante va a venir a trabajar y que le vaya bien implica que a vos te va mal. Mejor que ni entre.
Sí, sí. Ya sé lo que estás pensando. Tener la cosmovisión suma cero posiblemente correlacione con un montón de características que por sí solas podrían explicar, por ejemplo, que no les guste la migración. Such as? el género, la edad, la ocupación e incluso otras creencias y visiones del mundo. O el ingreso! Claro. Imaginate que la gente más rica no tiene una visión zero sum y aparte tampoco quiere políticas redistributivas (porque no le conviene). ¿Cómo sabemos si lo que explica su preferencia de política no-distributiva es su cosmovisión o su nivel de ingreso?
Resulta que si controlás por todo, todo, todo eso y más, el resultado se mantiene. En otras palabras, incluso entre los ricos, la cosmovisión sobre qué tan fija está la torta termina explicando buena parte de las preferencias por políticas más o menos distributivas.
Ahora, todo muy lindo, pero lo importante en serio no es tanto qué piensan sino qué terminan votando. Va uno de los resultados que más me gustan.
Pero antes ‘cuchá. Adiviná el autor de estas frases:
Every deal we have is a loser. Every deal. You could look at almost every country in the world — almost every country. We have trade deficits. We lose with everybody.
Virtually 100% of the net job creation in the last year has gone to migrants... substantially more than... beyond... actually beyond that number.
¿Te suenan? Ajá. Donald, pero no el pato (ni el cantante, para el caso). Bueno, ahora seguime.
Agarrá a todos los votantes autodenominados demócratas (moderados, a la izquierda; fuertes a la derecha). Dividilos según su nivel de zero-sum-thinkinismo. Los del 4 del grafo de arriba (en el eje X) son muy zero-sum thinkers, los de 1 son nada zero-sum thinkers. Las barras te dicen la probabilidad de que hayan votado a Trump en 2016. AÚN SIENDO DEMÓCRATAS, EL VOTE SHARE DE TRUMP ENTRE ZERO SUM THINKERS FUE DE 15%. Perdón, se trabó el capslock.
Trump vino con una retórica clásicamente de suma cero: inmigrantes que vienen a sacarte el trabajo (porque si ellos ganan, vos perdés), el comercio que beneficia a otros países (y por lo tanto afecta a los trabajadores americanos), el establishment (los políticos, los empresarios, los académicos), la élite que se está llenando de plata a costa de la gente. La narrativa suma cero atrajo votantes de cosmovisión suma cero INCLUSO entre los demócratas. Y 15% poco no es, eh.
Más en general, tan, pero tan poderosa es la cosmovisión que, incluso entre demócratas, la probabilidad de oponerse a políticas pro-migración (que suele impulsar su partido) es bastante alta entre los más zero sum thinkers; e incluso entre republicanos, la probabilidad de apoyar políticas redistributivas (que suele impulsar el partido opuesto) es bastante alta entre zero sum thinkers.
Ya me imagino lo que te estás preguntando. Si sos como yo (y esperemos que lo seas), lo que querés saber es de dónde sale esta cosmovisión. Qué eventos, qué cosas te pasaron en la vida (o le pasaron a tus antepasados) para que desarrolles creencias más o menos del tipo suma cero.
Te dije al principio: a Nunn siempre le gustó mucho la idea de los determinantes de largo plazo de las cosas. La idea es atractiva: dadas las condiciones de un momento del tiempo, se forman ciertos rasgos que para el momento tienen sentido que se formen pero que luego terminan quedándose ahí, transmitiéndose inter-generacionalmente; rasgos culturales que persisten aún cuando ya no es necesario, cuando las condiciones cambiaron, cuando esos determinantes originales ya no están más. ¿Y qué determinantes pueden ser tan profundos, tal que si una generación se expone, termina haciendo que las generaciones posteriores terminen heredando su cosmovisión? Te lo resumo en tres palabras: progreso, cooperación y conflicto.
Progreso. Si tu vida se desarrolló en un contexto de escasez y estancamiento, posiblemente desarrolles una mentalidad de suma cero. Si, en cambio, tu vida se desarrolló en un contexto de progreso, posiblemente te creas que se puede y que la única salida no es cambiar de manos las porciones de la cheesecake, sino que se puede hacer una cheesecake más grande.
Pensalo: si tu abuelo era pobre, tu papá era pobre, y vos sos pobre, cómo te vas a imaginar el progreso si no es a costa de otros?
Resulta que si en tu familia hubo movilidad económica (vos sos más rico que tu papá, que era más rico que tu abuelo), tu cosmovisión no es de suma cero, sino todo lo contrario.
Cooperación. Nada grita más progreso que el american dream. Naciste en el lugar más pobre de América Central. Llegaste a Estados Unidos, progresaste y ahora te va bien (y a tus hijos también). ¿Cómo vas a pensar que el mundo es de suma cero?
Resulta que los migrantes, los hijos de migrantes y los que crecieron con migrantes cerca tienen una cosmovisión bastante opuesta al zero sum.
Conflicto. ¿Hay algo MÁS suma cero que la esclavitud? Bah, en el corto plazo digo. En el largo plazo con gente libre ganamos todos, pero, en el corto plazo tanto para el esclavista como para el esclavo, la única forma de que uno gane es que el otro pierda.
Resulta que las personas con historia familiar de esclavismo (y no solo de USA, eh) tienen sistemáticamente un pensamiento más del tipo suma cero.
Voy cerrando con mi ya clásica y muy esperada reflexión final, que te vuela la peluca. YO, lo que soy YO, pienso que aparte de los determinantes de largo plazo, hay shocks que te pasan en la vida, especialmente cuando te pasan a ciertas edades formativas, y que esos shocks te cambian la cosmovisión independientemente del bagaje cultural con el que vengas. ¿Por qué digo esto? Porque puedo probarlo. Prestá atención que en breve te muestro que crecer bajo gobiernos con retórica populista, esa que divide y te hace pelear con tu tío, te transforma en un zero sum thinker completo. Bancá que ya sale.
¿Ya compraste #EstoTambiénEsEconomía, segunda edición? Ah, no sabías? Se agotó la primera y te la perdiste por gil. Que no te vuelva a pasar, mirá por acá (o en tu librería amiga).
Mientras tanto te dejo otras cosas que podés hacer para bancar este proyecto popular sin gastar ni un peso moneda de curso legal argentina.
Apretá el botoncito que dice “me gusta”.
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El paper de hoy lo encontrás acá.
De Nathan Nunn recomiendo que leas todos.
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